Sostenibilidad y Arquitectura (Parte I)

SOSTENIBILIDAD EN LA ARQUITECTURA (Parte I)

Escuchar la palabra Sostenibilidad y hablar sobre ella se ha convertido en un ejercicio cotidiano cada vez más frecuente en el mundo de la arquitectura y la construcción. El aumento de profesionales del ámbito liberal y público en general, de las administraciones públicas, empresas y entidades privadas que han tomado conciencia de su importancia y significado es un hecho evidente y contrastado. Sin embargo, cabe también decir que no todos ellos la aplican en el día a día con la misma intensidad, que varía entre los extremos del acto de fe ciega al considerar la Sostenibilidad como una “nueva religión” o el de mal utilizarla como una palabra vacía de contenido, pero muy atractiva desde el punto de vista de marketing e imagen, porque la Sostenibilidad “vende”.

Hoy en día y a escala global, la sociedad se enfrenta a desafíos medioambientales y sociales de gran envergadura que necesitan ser detenidos y revertidos: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la crisis energética, entre otros. Los encuentros de Montreal 1987, Cumbre de la Tierra en Rio 1992, Kyoto 1997 y el lanzamiento de la película “Una verdad Incómoda”, “An inconvenient Truth”, de Al Gore en el año 2006 marcaron hitos respecto a la preocupación de la sociedad y de algunos poderes políticos – no todos – sobre el cambio climático, su impacto en nuestro planeta y la necesidad de crear un cambio de paradigma capaz de revertir este proceso.

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CÓMO LLEGAMOS A ESTE PUNTO?

La respuesta es clara y simple. Por la acumulación de efectos negativos a lo largo de muchos años, que empezaron con la revolución industrial y que han sido ocasionados por un sistema capitalista y productivo basado en un modelo extractivo, con una explotación abusiva y desenfrenada de los recursos naturales, cuyo objetivo es el de generar energía – proveniente casi totalmente de fuentes no renovables como petróleo, carbón y gas – y producir bienes – en multiplicidad de formas – para alimentar a una sociedad de consumo ansiosa de poseerlos… Pero a costa de un gran daño ambiental.

En otras palabras, tenemos un modelo productivo que ha traspasado los límites físicos y que considera al planeta como una fuente ilimitada de recursos cuando en realidad no lo es. Es precisamente la antítesis de la definición de Sostenibilidad que consiste en satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las de nuestras próximas generaciones.

LA SITUACIÓN EN EL CAMPO DE LA ARQUITECTURA Y LA CONSTRUCCIÓN.

Veamos ahora unos datos suministrados por el World Watch Institute.

  • El 40% de la energía consumida en el mundo corresponde a los edificios y a la construcción de los mismos.
  • El 40% de los materiales usados en el mundo son destinados a la construcción de edificios.
  • El 55% de la madera aserrada, sin finalidad de combustible, es usada para la construcción.
  • El 30% de obras de nueva construcción o rehabilitación presentan el síndrome del “edificio enfermo”, definido por la Organización Mundial de la Salud como «un conjunto de enfermedades originadas por la contaminación del aire en los espacios cerrados».

La construcción es indudablemente un sector productivo de gran importancia en nuestra sociedad y los números anteriormente expuestos no hacen más que reforzar esta aseveración. Mueve una cantidad ingente de recursos materiales y humanos, modela el paisaje terrestre a gran escala, genera una repercusión económica de altísimo valor pero es también la causante de impactos negativos en nuestro medioambiente que contribuyen a su deterioro.

En la Unión Europea actualmente hay construidos unos 160 millones de edificios, que son responsables aproximadamente del 40% del consumo de energía. La gran parte de ese consumo se usa para calefactar espacios: En viviendas en torno a un 70%, en edificios de oficinas el porcentaje es menor. En Catalunya, según datos del Institut Català d’Energia (ICAEN), del total de edificios que han recibido el certificado de eficiencia energética, el 85% de ellos tienen una calificación de una E, F o G en lo que respecta al consumo de energía primaria. Son de las más bajas en la escala, lo cual indica el mal estado de nuestro parque construido.

Julio Bermejo arquitecte · LEED AP BD+C

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